lunes, 3 de mayo de 2010

"ESTUDIOS DE ASTROLOGÍA VI" - ÍNDICE Prefacio

"ESTUDIOS DE ASTROLOGÍA VI"

Elman Bacher
Studies in Astrology
(1962)

LA
FRATERNIDAD
ROSACRUZ

THE ROSICRUCIAN FELLOWSHIP

P.O. Box 713

Oceanside, CA. 92049-0713 USA

http://www.rosicrucian.com/foreign/spanish.htm

Spanish@rosicrucianfellowship.org


ÍNDICE

Prefacio,

Introducción,

Capítulo I
El Punto, La Línea y El Círculo,

Capítulo II
El Espectro,

Capítulo III
El Ritmo,

Capítulo IV
El Diseño,

Capítulo V
El Color,

Capítulo VI
La Arquitectura,

Capítulo VII
El Baile,

Capítulo VIII
La Música,

PREFACIO
Los volúmenes precedentes de esta serie de interpretaciones astrológicas han tenido
una acogida tan calurosa por parte de tantos estudiantes de astrología que nos sentimos
satisfechos de añadir otro volumen a la serie.
El conocimiento profundo de Elman Bacher y su dedicación a la parte espiritual de
la ciencia estelar, aunados a su comprensión sobrenatural de la naturaleza humana, le
permitieron someter materia que indudablemente, lo colocan entre los mejores astrólogos
esotéricos modernos.
Sus exposiciones ayudarán cada vez más al hombre hacia el conocimiento propio y
la realización de su más alto destino a medida que la verdad y el valor de su interpretación
espiritual de la astrología tengan una mayor aceptación general.
El señor Bacher, antes de su transición nos había expresado su ardiente deseo de ver
publicados sus artículos en forma de libro y aunque lamentamos hondamente que él no
viviera para verlos disponible al público en esta forma conveniente, nos sentimos contentos
al saber que su aspiración se ha cumplido.

***

del libro " Estudios de Astrología VI ", de Elman Bacher

INTRODUCCIÓN


INTRODUCCIÓN

La astrología es para el estudiante Rosacruz una fase de la religión, básicamente una
ciencia espiritual. Esta ciencia, más que ningún otro estudio revela al hombre a sí mismo.
Ninguna otra ciencia es tan sublime, tan profunda y tan abarcadora. Ella revela la relación
entre Dios (el Macrocosmo) y el hombre (el Microcosmo), demostrando que ambos son uno
fundamentalmente.
La ciencia oculta, al investigar las fuerzas más sutiles que chocan sobre el hombre
(el Espíritu) y sus vehículos, ha trazado sus efectos con no menos precisión que la ciencia
académica ha hecho con las relaciones del mar y el suelo, de la planta y el animal, a los
rayos del sol y de la luna.
Con este conocimiento podemos determinar el patrón astrológico de cada individuo
y conocer la potencia o la debilidad relativas de las diferentes fuerzas actuantes en cada
vida. De acuerdo con lo que hayamos alcanzado de dicho conocimiento, podemos
comenzar la formación sistemática y científica del carácter - ¡y el carácter es destino!.
Nosotros observamos los periodos y estaciones que son cósmicamente ventajosos para el
desenvolvimiento de cualidades aún no desarrolladas, corrigiendo rasgos defectuosos y
eliminando inclinaciones destructivas.
La divina ciencia de la astrología revela las causas ocultas que trabajan en nuestras
vidas. Asesora al adulto con respecto a la vocación, a los padres en la guía de los niños, al
maestro en la dirección de los discípulos, al médico en el diagnóstico de las enfermedades;
de esa manera prestándoles ayuda a todos en cualquier situación en que se hallen.
Ningún otro tema dentro del margen del conocimiento humano parece contener
hasta la fecha, las posibilidades extendidas a los astrólogos para ayudar a los demás a su
propia dignidad como dioses-en-formación, a un entendimiento mayor de la ley universal y
a la verificación de nuestra eterna seguridad en los brazos acariciadores de la Vida Infinita
y el Ser Ilimitado.

***

del libro " Estudios de Astrología VI", de Elman Bacher

EL PUNTO, LA LINEA Y EL CÍRCULO


CAPÍTULO I



EL PUNTO, LA LINEA Y EL CÍRCULO

Por mucho tiempo una de las convicciones personales más profundamente arraigadas del autor ha sido que la astrología es el supremo arte interpretativo de la humanidad. “Supremo” porque sus elementos de estructura y simbolismo componen los
elementos estructurales y simbólicos de las otras artes. La astrología es la representación simbólica de los principios cósmicos “expresándose humanamente”, como tal, ella representa todo lo que la humanidad misma trata de expresar en las bellas artes. Es la
creación de patrones de acciones y reacciones y estas dos palabras juntas son el macrocosmo de lo que llamamos “experiencia humana” que, a su vez, es la “destilación de la conciencia espiritual”. El arte en cualquier forma, sirve para intensificar y vivificar la conciencia del Hombre, de sí mismo, de otras personas y del mundo que lo rodea.
La sencillez fundamental del simbolismo astrológico tiene un efecto muy penetrante en nuestra conciencia debido a su cualidad arquetípica; de aquí que sus mensajes - a través de los planetas, signos, casas y aspectos - nos llegan continuamente mientras nosotros mismos desenvolvemos nuestros recursos de sabiduría y percepción. Todos los artistas de fama universal son considerados así debido al alto desarrollo excepcional en por lo menos
una rama de su arte particular; el astrólogo prominente es aquel que ha logrado la integración armoniosa del intelecto con el amor y la intuición. Él es, por la naturaleza de su talento, intelecto e instrumento, estimulador y reflector, padre y hermano. Él conoce las tinieblas, pero su percepción está centralizada en la Luz; él ilumina la conciencia de los otros, concerniente a la identidad real de éstos como expresiones de la Ley de Causa y Efecto, la cual es polaridad cósmica en acción a través del arquetipo humano.
La disertación preliminar sobre el “punto, la línea y el círculo”.tiene el propósito de preparar la mente para la consideración de las analogías entre las bellas artes y la astrología.
Toda obra de arte es una organización “quimicalizada” de elementos, abstractos y concretos, para la incorporación de una idea arquetípica. La concepción de la idea es la acción de la polaridad femenina del artista; representa su funcionamiento como un enfocador de poderes inspiradores y perceptor del arquetipo por intuición. Por el ejercicio del poder de la voluntad y la destreza técnica (la polaridad masculina) tiene lugar una fusión vibratoria que hace posible la gestación de la encarnación - el arquetipo es
condensado y objetivado a través del medio artístico particular - la perfección inherente del arquetipo se manifiesta relativamente en tono, color, diseños, movimiento, gestos, palabras, etc. La fusión de la intuición con la voluntad es el ejercicio de la bipolaridad - el artista es a un mismo tiempo el “padre-madre” de su obra. Los seres humanos no CREAN - no pueden CREAR tonos, colores -, diseños, movimientos, gestos, etc. Nosotros tenemos, sin
embargo, la facultad de percibir la existencia y naturaleza de los arquetipos, y nuestros talentos nos permiten manifestar nuestros conceptos de los arquetipos que son y han sido siempre inherentes a la Mente Divina. Nosotros como individuos damos simplemente
expresiones individualizadas de ellos? La cualidad trascendente de la obra de un genio artístico verdaderamente grande tiene su recurso en la claridad con que él percibe el arquetipo y la eficiencia conque lo expresa. Piense sobre esto con respecto a esas obras de
arte que usted ama más hondamente y que lo han inspirado con mayor intensidad. Ellas viven siempre en su conciencia y sirven para simbolizarle realidades internas. Su respuesta a ellas es parte integrante de su cuerpo de alma; la esencia de ellas vivirá en su cuerpo de alma mientras usted exista. Ellas son en cualquier forma manifestaciones vibratorias de la verdad. La facultad creadora del manifestador artístico es la originalidad con que él incorpora el arquetipo.
He aquí algunos ejemplos para ilustrar la cualidad arquetípica del gran arte: La música de Johann Sebastian Bach; el canto de Marian Anderson; el baile artístico de Isadora Duncan, Vaslav Nijinsky, y Mary Wigman; la representación de Eleanora Duse, y
John Barrymore; los dramas de Shakespeare; la escultura de Rodin; las novelas de Pearl Buck; la arquitectura del antiguo Egipto; la poesía de Verlaine, etcétera.
No puede haber representación astrológica sin el “punto, la línea y el círculo” .Sin la comprensión del significado arquetípico de estos tres no podemos comprender la significación arquetípica de una obra de arte ni de un horóscopo. En la combinación del “punto, la línea y el círculo”, como una continuidad ordenada se ve el símbolo de la emanación - macrocósmica y microcósmica, divina y humana. ¿Se ha preguntado usted alguna vez lo que se debe hacer para crear un símbolo de te “nada”? Bastante sencillo.
Usted deja el papel en blanco. Desde el momento que usted ha indicado cualquier cosa en el papel ya usted le ha dado incorporación a un “algo”. El factor más fascinante en la
simbología es el estudio del punto - porque el punto es el comienzo de toda exteriorización -. ¿Puede usted trazar una línea de pronto? No, usted tiene que comenzar con un punto. El contradecir diciendo “pero yo puedo usar un sello y trazar una línea de pronto” es una
equivocación; el sello mismo (hecho para trazar una línea) fue hecho por un procedimiento.
La gente en su mayor parte está inclinada a creer que el cero (círculo) es el símbolo de la “nada”. El mero hecho de ser el cero una “cosa trazada” invalida automáticamente tal interpretación. (“Uno y cero” - como un diseño - no es “uno” sino “diez”). Consideremos la naturaleza del “círculo del cero” desde el punto de vista de cómo está hecho esencialmente;
de eso tal vez podamos obtener una percepción más clara de lo que él simboliza esencialmente. (Note que, en adición y multiplicación, nuestros “resultados numéricos”, emanan hacia la izquierda - al igual que la línea del Ascendente “emana” del centro del
Gran Mándala en espacio-tiempo específico. El número más lejano a la izquierda en el resultado aritmético es análogo al punto del Ascendente).
En el momento en que la punta de su lápiz toca el papel usted ha establecido el punto. Por sucesión de movimiento en el tiempo-espacio, usted traza la línea desde ese punto. El punto, por lo tanto, es el origen. La polaridad está representada aquí: su voluntad
y su mente se imponen sobre las sustancias materiales del lápiz y el papel; la idea de trazar la línea es su acción subjetiva; el trazarla es la acción objetiva que resulta en la manifestación de la línea. De los dos instrumentos, el lápiz es masculino porque su sustancia está cualificada para hacer la marca; el papel es femenino porque su naturaleza es “recibir” la impresión de la punta del lápiz y reflejar la representación de su idea.
Correspondientemente usted es Dios (en esta acción); el lápiz y el papel son materia y la línea es el resultado específico de la acción de su voluntad sobre la sustancia material; correspondientemente de nuevo - así como el Padre-Madre Dios (Voluntad creadora e
Imaginación) utiliza el universo material para manifestar arquetipos - y esos arquetipos pueden ser la “humanidad”, el “gato”, el “árbol de roble”, o el “pájaro zumbador” (humano, cuadrúpedo, vegetal, o pájaro). La acción de la punta del lápiz en el papel es análoga a la
acción de la polaridad cósmica y a través del universo material, resultando en una manifestación especializada.
Del mismo modo que usted como una “emanación” del Padre-Madre-Dios es el origen de sus expresiones, así también el punto que usted ha trazado es el origen de todas las líneas, planos y (teóricamente) los sólidos que pueden emanar de él. Como tal, el punto es el símbolo abstracto de la subjetividad infinita, desde ese punto pueden trazarse líneas en el espacio infinito y en el tiempo infinito. Debido a que la línea “vive” es evidente que el
punto existe, debido a que nosotros, estamos sostenidos en la manifestación es evidente que nuestro origen existe. La línea es, por esta razón, el efecto específico de una causa específica; el trazarla es un proceso “quimicalizador”; el medirla es el ejercicio de su voluntad para manifestar perfectamente el arquetipo en su mente. (Una línea indefinida es manifestación irrealizada del arquetipo; una línea medida está cualificada específica y
definitivamente como una exteriorización arquetípica). Realmente el punto es un diminuto “círculo relleno”; abstractamente, y ahora estamos tratando de abstracciones, él simboliza el compuesto puro de todas las dimensiones. Reflexione seriamente sobre la palabra
“arquetipo” - podría ser el tema de estudio de toda una vida porque es una de las palabras más fascinantes e iluminadoras.
Ahora vemos el punto como un símbolo abstracto - el arquetipo - del origen: Dios, causa, esencia subjetiva, núcleo, simiente, etc. La línea es, correspondientemente, la primera emanación de la fuente de potencialidad porque todavía ninguna otra línea había
sido trazada del punto. Cuando la línea es terminada por medida específica, ella está completamente “quimicalizada” y está cualificada por sus atributos de línea para emanar planos y sólidos. (Del mismo modo que un niño, “emanado” por sus padres posee, los atributos de convertirse en padre cuando alcance la madurez; su madurez, física y emocional, lo cualifican para una identidad específica - paternidad o maternidad - como la medida de la línea, lo cualifica específicamente).
Refiriéndose al tema de esta disertación, el punto es la idea arquetípica del artista.
El trazar la línea es la acción de manifestar el arquetipo. La línea medida, completa, es el trabajo terminado ya cualificado por sus atributos para ser visto, oído y disfrutado - para ser respondido. En el Gran Mándala Astrológico el punto del centro es la Divinidad inherente del arquetipo humanidad; la línea trazada a la izquierda es el ascendente abstracto, Aries, el “YO SOY” de todos los seres humanos. En el horóscopo del ser humano individual, el punto central es su “chispa de Dios”, su “porción” individualizada de la Divinidad, la “quimicalización” de la cual es la línea dibujada horizontalmente hacia la izquierda desde el punto; su contacto con la circunferencia del círculo es su nacimiento físico - la
objetivación de su “YO SOY”. Puesto que sólo hay un radio de cada círculo, esta “línea del Ascendente” es el compuesto de las cuatro identidades básicas humanas: varón o hembra o
ambos; complementación (y estas dos comprenden la identidad sexual); género masculino y femenino. Estos dos comprenden las identidades de ser Causantes y Efectos de Causas o
Manifestaciones y Reactores.
La palabra “Arte” corresponde a la palabra “Artista” así como la palabra “Humanidad” corresponde a la palabra compuesta “Hombre-Mujer”. Existen muchas formas de expresión del Arte así como hay varios tipos de seres humanos. Arte, como palabra arquetípica significa: La manifestación de arquetipos a través del instrumento del tono, el color, la sustancia, la palabra y el movimiento, y los elementos abstractos de diseño
y ritmo. “Humanidad” significa: La manifestarían en este planeta de una idea arquetípica de Padre-Madre Dios; es expresada a través de los medios del sexo masculino y femenino que aparecen en las “dimensiones evolutivas” de incumplimiento y de cumplimiento relativo de las potencialidades Divinas. Tratemos ahora sobre las emanaciones de la línea como un “origen” en sí misma.
Al igual que el número Arquetípico es “uno”, así hay sólo un centro y un radio para cualquier horóscopo - aunque por consiguiente, dos diámetros. El artista posee - manifestativa y/o interpretativamente una dotación artística y esa es su habilidad de percibir
arquetipos y de manifestarlos. Pero puede haber muchas formas por las cuales él ejercite su “YO SOY” artístico - por la participación en diferentes formas de arte o en diferentes fases de una forma particular -. Existen en astrología tres expresiones de las cuatro identidades básicas mencionadas previamente. En cada una de estas doce identidades el ser humano expresa sus potencialidades especializadas, en cada una de las fases de la dotación del
artista (los géneros de la cual, masculino y femenino, son manifestador e intérprete, respectivamente) él expresa sus potencialidades artísticas especializadas; el dramaturgo se
expresa por medio de varias formas dramáticas y la actriz aprende a interpretar varios tipos de papeles; el músico brega o puede bregar con diferentes instrumentos y formas musicales; el arquitecto y el escultor aprenden a adaptar diferentes sustancias para darle forma a sus ideas. El artista cumple los “radios de la rueda” con cada demostración satisfactoria de su dotación manifestadora e interpretativa; el individuo humano realiza sus “radios” cuando él
se percata de los principios espirituales implicados en sus patrones de experiencia y expresa esa realización en su vida cotidiana. ¿Cómo es simbolizado el fin de todo esto?
Consideremos el cumplimiento del punto, el círculo:

La belleza inefable de un círculo perfecto es el símbolo supremo de la humanidad para la realización espiritual y cumplimiento perfecto de las potencialidades. Después de la realización y cumplimiento de potencialidad viene la liberación perfecta de la esclavitud de
la forma en el momento exacto. La “forma” puede significar una relación específica, un patrón de experiencia específico en una octava particular, un estado específico de manifestación, o un ciclo específico de evolución. Para ilustrarlo:
Dibuje en un papel la siguiente forma geométrica más simple - un triángulo equilátero -. Los puntos medios de los lados son los tres puntos que están más próximos al centro (de la figura). A medida que usted se mueve a lo largo del triángulo desde cualquiera
de estos tres puntos usted se aleja del centro hasta que llega al siguiente punto angular.
Haga lo mismo con el cuadrado: los puntos medios de sus lados son los cuatro puntos más próximos al centro y los puntos de los ángulos están más retirados del centro. Todas las figuras encerradas de tres o más lados son símbolos del cristal. Representan estados
estáticos. El movimiento a su alrededor, aunque rítmico en figuras equiláteras, no es constante en relación con el centro. En este respecto, el círculo difiere de todas las otras figuras encerradas. Trace la punta de su lápiz desde cualquier sitio en la circunferencia de un círculo perfecto alrededor de la rueda y dé vuelta al sitio donde comenzó: La punta de su lápiz está a la misma distancia del centro en todo instante. Por tanto la “perfección espiritual” del círculo y su perfección estética (una corriente continua perfectamente controlada desde un punto dado) representa el ideal de expresión rítmica, armoniosa, de potencialidades y sus cumplimientos perfectos en “Amor-Sabiduría”.
Como el triángulo equilátero - el “Gran Trino - es el siguiente símbolo espiritual más significante (debido a la “proximidad” de sus puntos medios al centro) tenemos en él, la imagen de la perfección relativa del ser humano ejercitando, de tiempo en tiempo el
mejor y más elevado de sus atributos. Siendo humano él no permanece en esos puntos elevados (los próximos al centro, y ellos tienen una analogía con los puntos medios, de un
diámetro horóscópico); él tiende a alejarse de su Centro hacia el siguiente punto angular que simboliza una nueva identidad para más amplias liberaciones de los poderes de Amor- Sabiduría. Estudie los cuatro trinos genéricos, cada uno encerrado en un círculo con los
puntos medios de los lados conectados con el centro - y ellos tienen una analogía con los puntos medios, dé un diámetro horóscópico); él tiende a alejarse de su Centro hada el siguiente punto angular que simboliza una nueva identidad para más amplias liberaciones
dé los poderes de Amor-Sabiduría. Estudie los cuatro trinos genéricos, cada uno encerrado en un círculo con los puntos medios de los lados conectados con el centro - para representar
el “encerramiento”. Los puntos angulares como están más distantes del centro, son en cada uno de los cuatro símbolos, el poder “triuno” de identidad (cardinal) que debe expresarse y cumplirse por medio del amor (fijo) y la sabiduría (mudable). El encerrar un círculo más pequeño por los tres puntos medios representa el “retorno” de la individualización (Adán y Eva) a la unidad (el Paraíso) por la redención a través del Amor-Sabiduría (el Cristo). La continuación de éste proceso de crear círculos más pequeños en la misma forma reduciría eventualmente, desde un punto de vista simbólico, abstracto, el círculo original a su punto Central original, las terminaciones de la experiencia de un arquetipo manifestado: “De la Subjetividad a la Objetividad y de vuelta a la Subjetividad”. Conclusión:
El círculo no es un “símbolo químico”, es la manifestación de la perfección inherente de una expresión “quimicalizada”. Es el ideal de la objetivación perfecta y de la realización perfecta. Es el infinito del efecto perfecto como el punto central es la perfección
infinita del arquetipo.
El círculo de la rueda horoscópica es el arquetipo humano que debe ser manifestado (Maestría); es la verdad, la bondad, y la Belleza - el poder inspirador - de la obra de arte realizada. Es la conciencia refinada y sensibilizada del artista como manifestador -
interpretador - e interpretador significa “maestro” así como “ejecutante” - y el cumplimiento de su dotación sagrada como un instrumento espiritual. El punto central del círculo es la fuente divina de la manifestación - en todos los planos, octavas y ciclos.

***

del libro " Estudios de Astrología VI ", de Elman Bacher

*

EL ESPECTRO


CAPÍTULO II


EL ESPECTRO

El vocablo “Espectro” es una de las palabras arquetípicas más importantes
implicadas en el estudio de las expresiones del arte; la palabra, en la aplicación arquetípica
o concreta, se deriva de la palabra del latín que significa “mirar”. La “emanación” es el
proceso por el cual se manifiestan las potencialidades de una cosa; el “espectro” es el
resultado - la totalidad de las potencialidades, cualidades y partes PERCEPTIBLES.
Usamos generalmente la palabra “espectro” para designar aquella apariencia de un rayo de
luz que ha sido refractado en sus colores componentes (partes) y éste es un ejemplo
excelente para los propósitos de este estudio porque la astrología misma es percibida
visualmente. El arco iris es un ejemplo concreto perfecto. Es un espectro natural; pero es
algo más que eso - es un símbolo perfecto del “espectro” como palabra arquetípica. El rayo
de luz solar es macrocosmo; el arco iris como espectro es macrocosmo para cada uno de sus
colores designables - sus “microcosmos”; “Espectro”, como palabra arquetípica, se aplica a
cada uno de los colores - como “macrocosmo” de cada uno de sus matices o gradaciones o
cualidades. En otras palabras él es el “hijo” de la luminosidad y la refracción; sus
características básicas son los “colores designables”; ellos a su vez, están cualificados por
gradaciones y matices que también pueden designarse por palabras específicas.
En cuanto a nuestro sistema solar concierne, el espectro original está en la
imaginación creadora del Padre-Madre Dios. La Mente Divina, puesto que es la Fuente de
todo arquetipo (ejemplo: el arco iris) manifestación en este sistema, es la fuente de todos
los “espectros de manifestación” (ejemplo: todas las clases de arco iris) y todos los
espectros de manifestación de cada arquetipo manifestado (ejemplo, los colores juntos y
separados y sus gradaciones, de cada arco iris). Entonces por analogía la Mente Divina
corresponde al rayo de luz solar en nuestra ilustración; un arquetipo es el arco iris (una
manifestación de la luz); un sub-arquetipo es uno de los colores designables que se hallan
en el arco iris.
La manifestación arquetípica de la Mente Divina (la imaginación creadora del
Padre-Madre Dios) es percibida como nuestro propio sistema solar. El “espectro de
emanación” viene a ser la gradación de los planetas desde el tiempo en que fue emanado el
primero hasta que fue emanado el último. El espectro de sus cualidades ocultas sería la
gradación evolutiva de los Logos Planetarios del sistema-análogos á los colores
diferenciados del arco iris. El color tiene un espectro de frecuencia vibratoria (matices
específicos) y también un espectro de cualidad vibratoria (brillo o matidez relativos). El
espectro de cualidad vibratoria del sistema solar completo sería la suma total de gradación
de todos los habitantes de este sistema en términos de ejercicios de conciencia
espiritualizada de mayor a menor (o de menor a mayor). La misma clasificación designaría
el espectro de cualidad vibratoria de los habitantes de cualquier planeta particular y a su
vez, su agrupación por raza o por nación. Esta analogía es aplicable, también al tono del
arquetipo - el material esencial del manifestador e interpretador musical.
El tono es el arquetipo de todo sonido, puesto que por su naturaleza es vibración
rítmica percibida por el oído. El tono, “fraternal” con el color, tiene un espectro doble:
Frecuencia vibratoria (baja y alta) y cualidad vibratoria: el espectro de la cualidad
vibratoria tonal también es doble: el de la Dinámica (dulce y fuerte) y el del poder (matidez
y brillo). El espectro de la “frecuencia tonal” es la manifestación completa de la escala
tonal desde la frecuencia vibratoria más lenta (la más baja) hasta la más rápida (la más
alta). Esta “escala total” se divide en “octavas” del mismo modo que el arco iris se divide
en “colores”. (Los colores son sencillamente las “octavas” en un rayo de luz). Así como
cada color del arco iris es en sí mismo un “espectro de matices”, del mismo modo cada
octava tonal es un “espectro”. Cada matiz perceptible y designable de un color específico,
la suma total de los cuales es la “matriz” del color específico, es análogo a cada armónico
de la nota musical; los armónicos de una nota musical específica, en combinación, son la
matriz de la nota, así como la envoltura etérica del ser humano, el animal, vegetal o mineral
es su matriz. El tono en relación con sus armónicos “es la expresión vibratoria concentrada”
- un factor específico de un sistema musical.
El espectro dinámico del color es su gradación del blanco a la extrema densidad; el
espectro dinámico del tono es la gradación que representa lo “suave y lo fuerte”. El
espectro de poder del color y el tono es la gradación desde el “poder de percusión mínima”
(matidez) al “poder de percusión máxima (brillantez de la cualidad trasmisora). Un buen
pianista, por la acción controladora de la mano, muñeca o dedo en la compresión completa
de la tecla, puede crear un “pianissimo” de suavidad delicada cuyo poder se trasmite a los
rincones distantes del “auditorio”. Otros, menos hábiles, pueden tocar lo más fuerte posible
y los tonos que producen sonarán duros o sin vida. La analogía de esto con la “matidez” o
“brillo” del Astrólogo en la interpretación de principios según están representados en un
horóscopo, es una de las cosas a que usted debe prestarles gran consideración: la analogía
es exacta.
El artista manifestador usa un espectro de medios para sus expresiones. Este
espectro fluctúa desde el medio abstracto más concreto (diseño) hasta el más evanescente
medio abstracto - el ritmo. Incluye también los tres medios concretos: tono, color y
sustancia. La línea es el medio abstracto entre el diseño y el ritmo. La línea es el símbolo
arquetípico del “proceso - de manifestación”. El dibujo de una línea puede “espaciarse” y
de la línea todas las formas (diseños) incorporadas (encerradas) son derivadas; así como la
línea misma fue emanada de su origen, el punto.
Letra y palabra; tono y acorde; línea y diseño (incorporación bidimensional) y masa
(diseño tridimensional) componen los medios del artista de exteriorizar sus conceptos de
los arquetipos, expresiva o interpretativamente. El ritmo, compás de la sucesión, o de la
manifestación en continuidad, es un “denominador común” de todas las formas de arte
porque el ritmo es el arquetipo de la naturaleza de todo movimiento.
La analogía del “espectro en Astrología” con el “espectro en las artes” es fascinante
por su claridad. El recurso del arquetipo de ambas formas de interpretación es la conciencia
humana; el propósito arquetípico de ambas es interpretar la naturaleza de los arquetipos
divinos a través de conceptos manifestados de esos arquetipos: La acción arquetípica de
ambos es intensificar, vivificar, e iluminar la conciencia del hombre de sí mismo, de la otra
gente, y del mundo que lo rodea; la reacción arquetípica a ambos es del compuesto del
sentimiento instintivo y del conocimiento instintivo del hombre.
La palabra “artista” es arquetípica; sus dos “emanaciones” principales son el artista
manifestador (creador) y el artista interpretador. El primer ser humano que movió o posó su
cuerpo en determinada forma para darle expresión a un estado emocional específico fue el
“primer” bailarín manifestador. El primer ser humano en reconocer que “el punto, la línea y
el círculo” podían utilizarse para simbolizar al ser, la conciencia y la existencia, de la
humanidad - o de un ser humano - fue el “primer” astrólogo manifestador. (Puede
observarse aquí, que el “punto, la línea y el círculo” son los “ingredientes” arquetípicos de
los símbolos planetarios así como también del diseño estructural de la rueda). El astrólogo
manifestador - como el artista manifestador - incorpora su concepto del arquetipo por un
símbolo concebido originalmente; el símbolo es su forma de exteriorizar la naturaleza, el
propósito y la objetivación de un principio cósmico. El astrólogo interpretador estudia y
percibe intuitivamente las significaciones de símbolos ya manifestados; él cumple su
función aplicando su entendimiento de estos símbolos a la interpretación del horóscopo.
(Por ejemplo, el autor sugiere que se considere lo siguiente como un símbolo
“manifestador” del planeta Plutón: un círculo rodeando la flecha apuntando hacia arriba
usada en el símbolo de Marte; la flecha es la potencialidad de expresión de la energía; el
círculo es el subconsciente colectivo de la humanidad - el poder de deseo arquetípico como
un “fluido congelado” esperando, su liberación “ a través de la expresión; es el concepto del
autor del significado de la regencia de Escorpión por Plutón y su corregencia por Marte. La
letra P es una inicial).
La palabra arquetípica espectro tiene polaridad. La polaridad masculina es “espectro
de cualidad vibratoria”; la polaridad femenina es “espectro de las formas manifestadas” que
es la cristalización del diseño arquetípico. Estas dos polaridades de espectro se ven en la
astrología de esta manera: La polaridad masculina (subjetividad) es la “extensión
vibratoria”, completa de los doce signos zodiacales, desde el primer segundo de Aries hasta
el último segundo de Piscis. Hablando humanamente éste es el espectro de la conciencia; y
hablando divinamente, es el espectro de los poderes cósmicos. Desde el punto de vista de la
polaridad según está manifestado en los atributos de la naturaleza humana, es el espectro de
la cualidad genérica - el compuesto de actividad y reactividad de las cuales participa todo
ser humano, varón o hembra. Él combina la esencia de nuestra proyección y reflexión,
nuestra expresión y nuestra percepción. Puesto que la “polaridad” es un compuesto,
nosotros reconocemos que este aspecto “masculino - subjetivo” de la rueda es una
“propagación de puntos”, siendo cualquiera de ellos una potencialidad por la cual nos
expresamos de acuerdo con nuestras percepciones y percibimos de acuerdo con nuestra
capacidad de expresar. La expresión es el proceso mediante el cual se manifiesta la
individualidad; la percepción es la polaridad experimentada. Estas acciones ocurren en
sucesión de tiempo, pero su origen es una unidad - la conciencia.
La polaridad objetiva “negativa” o “femenina” del espectro astrológico es la
sucesión de las doce casas desde la primera hasta la duodécima inclusive, en dirección
contraria a las agujas del reloj. Estas describen designaciones de experiencias específicas en
las cuales y a través de las cuales, la conciencia es expresada y percibida. Ellas aluden a la
“objetividad” de la vida. Cada casa es un “mecanismo” para enfocar (así como la
paternidad enfoca la identidad de un niño pequeño) las expresiones de nuestras
percepciones de principios de vida específicos. Cada casa es un sub-arquetipo de la palabra
arquetipo “matriz”; ella nutre nuestra experiencia y crecimiento así como el cuerpo
maternal nutre internamente la gestación del niño y el poder del padre nutre externamente
el bienestar de la madre y del niño. Así pues, estos doce patrones de experiencia crean
nuestros desenvolvimientos espirituales en el tiempo - espacio. En la congestión (expresión
no regenerada de percepción cristalizada) nosotros permanecemos “ligados” a la matriz de
experiencia; por medio de la ex-presión regeneradora de percepciones redimidas
adquirimos dominio sobre el ambiente del mismo modo que con la madurez adquirimos
“dominio” de nuestras dependencias sobre nuestra matriz bipolar: Padre y Madre. De esa
manera, nos capacitamos para funcionar mejor con la percepción individualizada de los
principios que con la conformidad repetitiva a la limitación de las apariencias. Recuerde
que este “espectro de las casas” es una polaridad del arquetipo de la experiencia humana;
por lo tanto, nada en él es “malo” o “perverso”. Las casas, en combinación con materiales
para usarse; ellas son designaciones cuyos principios debemos aprender - así como el
estudio de los colores nos ayuda, a comprender la naturaleza de la luz.
Los planetas son enfocadores de los signos que ellos rigen; están ubicados
específicamente, por la Ley de Causa y Efecto, en las dos representaciones del espectro
astrológico - signo y casa. Así como cada color tiene sus propias gradaciones y cada tono
tiene sus propios armónicos, del mismo modo cada planeta tiene un “espectro personal” de
naturaleza doble. Uno es el “espectro del patrón” - todos los aspectos posibles con los
demás planetas; el otro es el “espectro de foco” - Todas las ubicaciones posibles en los
signos y casas como especificaciones de los “puntos” genéricos significativos en el
horóscopo individual. Un planeta sin aspectos es como un tono mate en música - tiene poco
“poder trasmisor”. La congestión de la relación de un planeta con otro es semejante a
cualquier problema técnico en cualquier arte - la persona tiene que “aprender los principios
implicados al igual que el artista tiene que vencer su ignorancia o sus insuficiencias para
poder manifestar o interpretar perfectamente sus conceptos de los arquetipos. El artista -
superando su problema es semejante a la persona con aspecto congestionado, haciéndose
vigilante de los principios envueltos en su patrón de experiencia particular y entrando en
acción sobre la base de una conciencia ampliada.
El gran espectro de “patrón astrológico” es doble: El sub-espectro de la cuadratura
triple (cardinal, fija, y mudable) y el sub-espectro del trino genérico cuádruple (fuego,
tierra, aire y agua). La cuadratura triple, en cuatro variaciones, es el gran símbolo de: El
atributo de tomar forma del padre-madre Dios. El trino cuádruple en tres variaciones, es el
gran símbolo de la potencialidad divina inherente en toda forma (manifestación o
identidad). La conjunción de dos planetas es realmente el símbolo arquetípico del
matrimonio; dos planetas se “funden” para el comienzo de una serie entera de relaciones de
aspectos mutuos durante las numerosas encarnaciones siguientes. (Lo mismo que en el
matrimonio se funden dos personas individuales para una serie de relaciones mutuas
durante los años siguientes. Piense sobre esto.) En otras palabras, el aspecto de conjunción
es análogo al punto central del círculo porque el punto central “emana” las potencialidades
para el Ascendente; - el aspecto de conjunción va a emanar una serie de aspectos
planetarios a medida que la persona progresa por medio de sus encarnaciones
subsiguientes.
Todos los aspectos planetarios tienen “espectro” de la siguiente manera: Por la
significación del “orbe” dos planetas tiene aspecto exacto el uno con el otro, ellos tienen
aspecto aproximado unos a otros; o ellos no tienen aspecto entre sí. Este es el espectro de la
“exactitud de aspecto” - la exactitud de un aspecto determina la intensidad de sus efectos,
congestiva o expresivamente. El aspecto de cuadratura tiene polaridad en el sentido que en
sí mismo simboliza arquetípicamente congestión de expresión (masculina) o congestión de
percepción (femenina). La cuadratura, el sextil (alquimia, regeneración dinámica), la
conjunción (fusión de poderes), y la oposición (enfoque planetario de un diámetro tienen
espectro sólo en el sentido de cualesquiera signos, casa o planetas puedan aparecer en estos
patrones. El símbolo del trino tiene el doble espectro de polaridad: Nosotros usamos el
triángulo equilátero descansando sobre su base horizontal (los tres signos de tierra del Gran
Mándala) como el símbolo del “aspecto de trino”. Debido a que se usan los signos de tierra
y porque ésta es la representación más estática del trino, ésta es realmente la polaridad
femenina del trino; es el resultado de haber ejercitado amor-sabiduría relativo en el pasado,
y ésta es otra forma de decir “Maestría relativa”. La persona con un aspecto trino goza de
cierta armonía, o abundancia, o integración en esta encarnación debido a sus esfuerzos en el
pasado. La polaridad masculina del trino es el trino de fuego de Aries - Leo - Sagitario,
Este es el ejercicio dinámico de la conciencia espiritualizada y es la octava superior del
aspecto sextil. Debido a que causa y efecto tienen el mismo origen, vemos que esta
representación doble de la polaridad del trino nos dice: “Sí, goce de los frutos de este
aspecto, pero recuerde que usted está evolucionando; debe usar el trino también como
poder dinámico para elevar la cualidad de su relativa Maestría hacia mayores percepciones
en el futuro.
Vuestro horóscopo tomará más “incandescencia” y más “brillo” si usted lo
considera en términos de espectro así como su apreciación del arte toma hondura al grado
que usted se vuelva conciente de los valores y bellezas de sus varios atributos y esencias.
“Vea” - los cuatro trinos genéricos desenvolverse de los puntos estructurales cardinal, fijo y
mudable; “vea” la “quimicalización” del espíritu objetivada por el desenvolvimiento de las
cuatro cruces estructurales de los tres signos de fuego, de tierra, de aire y de agua. Piense,
por un momento, en el espectro con respecto a todo lo que venga a su atención - arquetipos,
sub-arquetipos, etc. Usted desenvolverá, a la vez, una esfera notable de percepción de los
valores de posiciones y patrones planetarios. “Pensar, en espectro” es pensar
arquetípicamente. “Pensar arquetípicamente es ejercitar la mente rítmicamente.

***

del libro " Estudios de Astrología VI ", de Elman Bacher

*


EL RITMO


CAPÍTULO III



EL RITMO

En este estudio del Ritmo nosotros procuramos comprender la naturaleza y la
esencia del atributo más intangible y evanescente de la manifestación cósmica.
Examinaremos este tema desde el punto de vista lo más arquetípico posible, en necesario
hacerlo si es que hemos de percibir el significado de este atributo para lo esencial de las
artes.
El movimiento es la palabra arquetípica que significa la acción de la alquimia
cósmica. Las manifestaciones del universo están continuamente en un estado de cambio de
una forma, grado, tamaño, cualidad, volumen, ciclo y octava a otro. Ninguna cosa
manifestada permanece exactamente igual de año en año - o aún de día en día. Todo
responde a la esencia dinámica de las fuerzas evolutivas hacia la finalidad de que las
potencialidades inherentes sean liberadas y cumplidas. Su cuerpo crece en tamaño y en la
capacidad de expresarse, o se deteriora y disminuye en capacidad; usted se mueve de un
estado a otro en su vehículo, sea cual fuere la dirección. Su conciencia “se mueve” de un
estado a otro y este movimiento depende directamente de dos cosas:

1) Su reacción a una experiencia específica y

2) Su acción subsiguiente en el estimulador de su reacción.

Cuando la repetición suya de una reacción negativa es expresada con una acción
correspondiente, usted inaugura otra causa negativa y se mueve hacia atrás. Esto es así
porque los patrones de experiencia se manifiestan en sucesión; si usted deja de aprender del
efecto previo de una causa específica y pone la ignorancia en acción otra vez, su “línea de
vida” retrocede en vez de progresar. La repetición de reacción negativa que está
contrarrestada mediante acción constructiva por el ejercicio de la inteligencia mueve su
dirección evolutiva hacia adelante y hacia arriba. Piense acerca de esto en términos de su
movimiento y en la conciencia a través de su encarnación. La completa libertad de moverse
hacia adelante desde un aspecto específico de un patrón de experiencia específico significa
que usted ha aprendido a aplicar el principio inherente al patrón de experiencia en términos
de la posición relativa a su ciclo.
El ritmo es la ley cósmica de causa y efecto que trabaja a través del movimiento. En
el ritmo, todos los efectos ocurren en intervalo de tiempo natural. Por el ritmo “nace” toda
emanación específica en el momento conveniente a sus atributos.
La referencia a la “Alquimia Cósmica” es aplicable al cuerpo humano de esta
manera: La respiración es la inhalación que hace posible la oxidación; la exhalación es la
expulsión del residuo innecesario. El latido del corazón hace posible al cuerpo la inhalación
para alimentar y refrescar sus tejidos por la acción arterial; la acción venosa es la
eliminación de aquello que no se necesita. Estas dos acciones del cuerpo, además de la
“inhalación” de los alimentos y la “exhalación” de los desperdicios, son los ejemplos
primordiales de la acción rítmica en la alquimicalización del cuerpo. Aunque el cuerpo
tiene su tiempo fijado para el cumplimiento de sus necesidades, nosotros comemos y
bebemos en conformidad con la acción conciente; la respiración y el latido del corazón
están gobernados por el subconsciente - ellos “siguen adelante” automáticamente. Piense un
poco sobre los ritmos naturales de su vida física - la alquimia es el propósito que se ha
cumplido por estos procesos en su debido tiempo. La humanidad tiene otras formas de
ponerse alerta a los ritmos del universo. Consideremos algunos ejemplos de las evidencias
del ritmo en el mundo natural:
El signo métrico que en música llamamos ritmo de “dos por cuatro” - dos tiempos
completos para cada compás (uno-y-dos-y) no sólo ilustra la polaridad del tiempo sino qué
es el arquetipo de toda acción rítmica. El primer tiempo es varón-masculino, el “y” es la
terminación femenina del tiempo; el segundo tiempo es hembra-masculino, su “y” es la
terminación femenina. (El masculino-femenino de varón-hembra es la polaridad cósmica en
expresión cuádruple - el Universal “Adán - y - Eva”.) Ahora -.
La Respiración: El primer tiempo es el comienzo de la inhalación; “y” es la
terminación de la inhalación; el segundo tiempo es el comienzo de la exhalación; su “y” es
la terminación de la exhalación.
Las Olas: El primer tiempo - la “inhalación” - es la acumulación de las fuerzas del
agua” mientras retroceden de la costa; “y” es la subida hacia adelante hasta el vértice de la
ola; el segundo tiempo es el rompimiento de la ola: “y” es el punto más distante alcanzado
por la acción hacia adelante de la ola en la costa. Esto ilustra la “respiración” de la ola; pero
la música de la ola es contada por el “pulso” de su sonido; el primer tiempo es el tiempo
hacia abajo - el fuerte sonido estrepitoso; “y” es la subida hacia delante al punto más alto en
la playa; el segundo tiempo es el “ruido de recolección”; su “y” es la subida hada adelante
al vértice de la ola. El ruido del “rompimiento” de la ola es análogo al tiempo hacia abajo
del primer tiempo en el compás musical, el “acento” más fuerte.
Los Días: El espectro de los días de un año tiene polaridad rítmica en varias formas.
Una es la polaridad de día (existencia conciente) y de la hora nocturna (existencia
subconsciente). El primer tiempo es la salida del sol; su “y” es mediodía; el segundo tiempo
es la puesta del sol; su “y” es la medianoche. En cuanto a la estación, el equinoccio de
primavera - Aries es análogo a la salida del sol; Cáncer, al mediodía; Libra, a la puesta del
sol; y Capricornio a la medianoche. (Esta analogía no se refiere al Gran Mándala que - tiene
a Cáncer en el punto de la medianoche y a Capricornio en el punto del mediodía; es una
analogía de los poderes de la luz del sol durante cada día a su significación oculta durante
las sucesiones en el año).

Ciclo de Vida: Un ejemplo perfecto del ritmo de “dos por cuatro”; el primer tiempo
es nacimiento; “y” es la adolescencia; el segundo tiempo es la madurez; “y” es la
transición. Este “proceso” es por supuesto un patrón cósmico; es la acción de la Vida
Misma manifestándose.
El Amor Humano: El primer tiempo es el reconocimiento de amor mutuo; “y” es
generación; el segundo tiempo es el cumplimiento de las responsabilidades asumidas; “y”
es la realización de principios envueltos en la experiencia (cumplimiento de relación).
La Educación: El primer tiempo es la acción que inicia una experiencia de estudio;
“y” es el proceso de aprender; el segundo tiempo es la acción de aplicar aquello que se ha
aprendido intelectualmente; “y” es aprender por medio del trabajo y por la aplicación de lo
que ha sido aprendido intelectualmente.
Si el dos por cuatro es el arquetipo rítmico de la medida del tiempo, el tres por
cuatro es el sub-arquetipo básico. El dos por cuatro y el tres por cuatro son las indicaciones
métricas de las cuales todos los otros metros son derivados. El ritmo de dos por cuatro es
simbolizado en astrología por el símbolo arquetípico de la cruz, cuatro de cada uno de los
signos cardinales, fijo y mudable. La cruz es alquimicalización de la conciencia a través de
la ¿reacción a (o interpretación de) la experiencia encarnada. El ritmo de tres por cuatro es
simbolizado por el símbolo arquetípico del trino que es la potencialidad espiritual
inherente; esta potencialidad es liberada y expresada por el sextil hada - y en - el cuadrado,
que es la cruz congestionada. Los seis radios - tres diámetros - del símbolo del sextil,
representando los seis signos de fuego y aire, describen el cardinal, fijo y mudable de estos
signos masculinos, el varón de los cuales es el fuego; la hembra es el aire. El sextil por lo
tanto, es “dos treses”: cada uno de estos treses, en forma encerrada, es el triángulo
equilátero, la mitad del gran trino doble, el poder-amor-sabiduría del varón o la hembra
individualizada. Los cuatro puntos de la Cruz arquetípica son las relaciones humanas
básicas: varón y hembra como “dador”, varón y hembra como “recibidor”; o varón y
hembra como “iniciadores de causas” y varón y hembra como “reactores a los efectos de
causas”. Este gran símbolo representa las identidades de acción mutuas y de intercambio de
todos los seres humanos entre sí. El trino (encerrado) es potencialidad para la radiación
espiritual individualizada; esta potencialidad es el “fruto” de aquello que fue “fermentado”
por la cruz, congestionado por la ignorancia del temor, disuelto por los opositores del sextil
y resultando en el residuo puro de poder espiritual de amor y de sabiduría. El trino es
“aquello que el alma ha guardado después de la inhalación de la experiencia y de haberse
realizado la disolución de las congestiones”. Piense en la analogía entre el cuerpo físico y el
cuerpo de alma - ambos “inhalan y alimentan”, “alquimicalizan, echan fuera lo que no se
necesita y retienen las esencias de lo que necesitan”.
La significación oculta del trino tiene mucho que decir con respecto al poder
curador místico del ritmo de tres por cuatro. La astrología ilustra esto en la sucesión de los
signos cardinal, fijo y mudable. Cada signo abarca tres decanatos y cada elemento abarca
tres signos. Los trinos de elemento genérico son ritmo cósmico de tres por cuatro
expresándose desde las cuatro identidades básicas; esto ilustra la cualidad abarcadora de la
rueda horoscópica así como la Divinidad abarca el universo. Por lo tanto, el ritmo de tres
por cuatro transmite a nuestro conocimiento instintivo el recuerdo de la eterna Presencia de
la Divinidad. En el ritmo de tres por cuatro existe una gracia y encanto sutiles, casi
indescriptible, que no tiene el dos por cuatro ni el cuatro por cuatro. La significación oculta
de los dos últimos es estructural; aún en el ritmo de tres por cuatro, se construyen frases
básicamente en grupos de dos o cuatro compases, llevando de esa manera la afiliación del
trino con la cruz. En la terapia musical, se ha probado que el ritmo de tres por cuatro posee
un poder mayor para mitigar y aquietar. El ritmo de tres por cuatro, en la estructura
arquetípica de frases de cuatro compases es poder divino en manifestación.
Cuando aplicamos las significaciones ocultas del ritmo a la astrología en acción,
vemos cosas notables. La respiración básica de la acción vibratoria es el tiempo hacia abajo
y el tiempo hacia arriba de la lunación y su Luna Llena. Esta acción es análoga a la
inhalación-exhalación del aire por el ser humano; es la alquimicalización vibratoria en el
cuerpo arquetípico entero - la humanidad -, así como la oxidación y el comer son el
compuesto de los procesos individuales físico-alquímicos. De acuerdo con nuestra
conciencia, nuestros cuerpos “se mueven” armoniosamente o de otro modo con el proceso
del sustento. Correspondientemente, nuestras almas se desarrollan (se mueven) con
nuestras respuestas a la acción de la vibración. Una extensión de la “respiración de la
lunación” se ve en el estudio del eclipse solar, que es macrocosmo para la lunación
microcósmica. Un patrón de eclipse solar es el estímulo de dos signos de un diámetro
zodiacal por dos eclipses que están separados por seis meses (seis signos). Semejante
patrón cubre un año; un ciclo de eclipse solar (dos signos de un diámetro zodiacal
estimulados dos veces) cubre un período de dos años y es notablemente análogo a una
composición musical completa - en ritmo de tres por cuatro.
El primer tiempo es el primer eclipse; el segundo y tercer tiempo de ese primer
“compás” son las dos lunaciones subsiguientes; el primer tiempo del segundo compás es la
lunación del “punto medio” que forma cuadratura con el eclipse; el segundo y tercer
tiempos son las lunaciones que siguen al “punto medio”; el primer tiempo del tercer
compás es el siguiente eclipse; las cinco lunaciones que le siguen repiten la sucesión de los
primeros dos compases; el total de los dos eclipses y sus diez lunaciones comprenden un
“patrón”; el “ciclo” se completa por los dos eclipses siguientes y sus diez lunaciones,
haciendo una composición vibratoria completa; la Luna Llena de un cuarto eclipse de un
ciclo caerá aproximadamente en conjunción con el primer eclipse. En resumen: un ciclo de
dos estímulos de dos signos de un diámetro zodiacal; teniendo cada eclipse su “lunación de
punto medio”; esto es análogo en música a veinticuatro compases en ritmo de tres por
cuatro - dos frases de ocho compases -, cuatro frases de cuatro compases. El “y” de cada
“tiempo separado” es por supuesto, la Luna Llena de cada eclipse o lunación.
Ejemplo: Eclipse en 20° de Escorpión, noviembre, 1947; lunación de punto medio
en 20° de Acuario, febrero, 1948; eclipse en 19° de Tauro, mayo, 1948; punto medio en 13°
de Leo, agosto, 1948. Las lunaciones en Virgo y Libra, septiembre y octubre, 1948,
completan el “patrón”, primera mitad del ciclo de Escorpión-Tauro. Eclipse de 9o en
Escorpión,, noviembre, 1948; lunación de punto medio en 9o de Acuario, febrero, 1949;
eclipse en 9o de Tauro, mayo, 1949, seguido por cinco lunaciones al eclipse en Libra
(Tauro-Libra regidos por Venus, estímulo de una vibración planetaria), octubre, 1949, que
fue seguido por cinco lunaciones al eclipse en 28° de Piscis ,en marzo, 1950, que a su vez,
inauguró otro “ciclo de música vibratoria” titulado “Piscis-Virgo”; éste pasará al 1952, dos
eclipses en Piscis, dos en Virgo con sus lunaciones de medio punto. ¿Cómo reaccionó usted
a los estímulos de su mapa bajo el ciclo de Escorpión-Tauro? ¿Cómo se está preparando
usted para afrontar las condiciones representadas en su mapa por los cuatro eclipses en
Piscis-Virgo? Ahora (agosto 1950) estamos terminando precisamente la primera mitad del
primer patrón de este ciclo; el segundo patrón será iniciado en septiembre 12 por el eclipse
en 19° de Virgo. ¿Cómo está tocando usted su “música”? ¿Está practicando fuertemente?.
En conclusión haremos algunas observaciones acerca del ritmo según se aplica a las
otras artes. La música y el baile son las dos artes en que el atributo del ritmo es manifestado
más obvia y concretamente. La música es la percepción de los arquetipos por la audición
intuitiva y la manifestación de esta percepción en invenciones tonales. El baile es la
alquimicalización de posturas arquetípicas del cuerpo a través del ritmo, como
manifestación de la percepción del arquetipo; es la pintura (o dibujo) y la escultura
“movilizadas”; es consecuencia de la cual la escultura es un “punto congelado”. La pintura
se manifiesta básicamente por medio de líneas. Nosotros reconocemos que el trabajo de las
líneas que coordina el tema básico de una pintura con sus factores secundarios es ritmo
exteriorizado porque la línea, en un dibujo o pintura, es la emanación de puntos de
estructura - lo mismo que en la astrología -. El tema de una pintura es, por supuesto, el
arquetipo que el artista trata de manifestar. Sin embargo, el “tiempo hacia abajo” de una
pintura es objetivamente el punto focal de la expresión interpretativa. El “movimiento
rítmico” en una pintura está en la gradación de las direcciones de las líneas y la gradación
de la participación de colores. La sucesión (movimiento) de armonías, en relación
recíproca, de diseño y de vibración componen la esencia del “ritmo en la pintura”. El arte
dramático tiene ritmo en el tiempo de la lectura de líneas, salidas y entradas (movimientos
hacia adentro y hacia afuera), actuaciones en el escenario, y el elemento tiempo
proporcionado en la relación mutua de las escenas (de cada acto) y de los actos entre sí. La
escultura y la arquitectura tienen ritmo en la misma forma más o menos que la pintura y el
dibujo, excepto que la armonía de la relación en conjunto, en vez de la relación de color, es
el factor importante.
Los bellos ejemplos de ritmo en la astrología se ven en la división de las cúspides de
las doce casas y su agrupación en series de cuadrantes y semicírculos; el “dos por cuatro”
de signos alternos y signos opuestos, también del patrón de la lunación y de la Luna Llena;
el “tres por cuatro” de las cúspides en cada cuadrante y de los signos en cada trino; el
“cuatro por cuatro” de los puntos de cada cruz y el gran patrón de acción de la “conjunción,
la cuadratura y la oposición” de la Luna progresada y los planetas en tránsito.
Existe el “baile del Sol cada año y de la Luna cada veintiocho días y de cada planeta
en su propio compás a través del Zodíaco; los “poderosos tiempos”, del día y la noche, del
diámetro zodiacal y de la dignificación y detrimento de los planetas.
Los poderosos Urano, Neptuno y Plutón trasmiten la afluencia de grandes olas de
vida vibratorias de los seres humanos encarnando en la entrada y tránsito a través del
Zodíaco; los “poderosos tiempos”, del día alquimia rítmica de estos Poderes Magistrales.
Existe, por supuesto, vuestra propia entrada rítmica en cada patrón básico de
experiencia durante su encarnación; la separación de los aspectos en su mapa natal según
son activados rítmicamente desde la hora de su nacimiento.
Más que nunca abra sus ojos y su percepción a la significación armoniosa y rítmica
de la simbología astrológica; ella es, en forma especializada, la representación de la belleza
de la polaridad cósmica modelada en acción.

***

del libro " Estudios de Astrología VI ", de Elman Bacher

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